Actualmente conocido como "La Cámara del Amor", la obra se establece como una búsqueda formal en la que la pintura desborda sus límites bidimensionales para abordar el espacio tridimensional, desde la geometría de un gran cubo abierto, compuesto por varios paneles. Los seres anónimos y desnudos que pueblan este espacio, se relacionan entre sí de modos conflictivos que llegan a distorsionar sus proporciones corporales.