Historia del Proceso de renovación institucional


En 1997 comienza el proceso que revitalizó la institución y la convirtió en una de las más importantes entidades culturales de América Latina. En ese momento, la situación económica del Museo era angustiante. Hubo períodos en los que se llegó a retrasar el pago de salarios a los empleados hasta en cinco meses. La seguridad social no estaba al día, las deudas ascendían a varios cientos de millones de pesos. El espacio limitaba significativamente las posibilidades de exhibir las colecciones. El número de visitantes anuales era ínfimo. El entorno, con graves problemas sociales manifestados en ventas ambulantes, indigencia, prostitución, inseguridad, agravaban la situación. El conjunto incidía no sólo en la decisión de visitar el Museo, también habían llevado a la institución al olvido.

El Museo se propone entonces conseguir una nueva sede, con todos los requerimientos espaciales y técnicos para el funcionamiento óptimo de la entidad. Para ello, retoma la oferta que había hecho el maestro Fernando Botero de donar una importante colección de sus obras, que se sumara a la que ya existía en el Museo, si se contaba con un espacio apropiado. El propósito final era darle a la Institución una dimensión mayor, que respondiera a las exigencias de los tiempos actuales.



Crisis y oportunidades

Surgieron entonces innumerables propuestas como posibilidad de desarrollo para el Museo de Antioquia y para la cultura nacional: la Fábrica de Licores de Antioquia de su sede actual, el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, el antiguo Palacio Municipal, los terrenos del Parqueadero de Corpaul, el lote del Comité Departamental de Cafeteros de Antioquia, la Cárcel de la Ladera, los edificios Vásquez y Carré y el Pasaje Sucre, fueron considerados como posibles sedes para el Museo.

Finalmente, en la administración del Alcalde Juan Gómez Martínez se puso en marcha el Proyecto de Recuperación de la Zona de la Veracruz y Reubicación del Museo de Antioquia. Con él se pretendía lograr dos metas:

- Recuperar la zona de La Veracruz. El proyecto toma como eje al Museo de Antioquia, para convertirlo en detonante de un cambio para el centro de Medellín. Como impulsor de la transformación, se construye la Plaza Botero, un enorme parque público, arborizado, bien iluminado y seguro, que alberga en 7 mil metros cuadrados, 23 esculturas monumentales donadas por el maestro Fernando Botero.
- Adecuar el Palacio Municipal a los requerimientos de un museo moderno, para albergar allí las colecciones del Museo de Antioquia y exhibir además el nuevo patrimonio de los antioqueños: la donación de uno de los artistas vivos más importantes del mundo, el maestro Fernando Botero.

Paralelamente, el Museo emprende una renovación institucional que busca trascender el simple hecho de dotar a la ciudad de lugares bonitos, para lograr espacios de encuentro y disfrute para toda la comunidad.



El Nuevo Museo

La inauguración de la primera etapa de este sueño se llevó a cabo el 15 de octubre de 2000, con una gran Toma infantil: ese día, cinco mil niños de todos los lugares de la ciudad se convirtieron en los primeros visitantes. Ellos cortaron la cinta protocolaria e ingresaron al Palacio Municipal, transformado en museo, en compañía del maestro Fernando Botero, quien quiso ofrecer la primera visita guiada. El mensaje era claro: nuestro público prioritario serían los niños, sin distinciones de ningún tipo. Por eso desde entonces, todos los menores de 12 años entran gratis al Museo.

El sábado 18 de octubre de ese año se realizó el Festival de la Calle Carabobo, que en su segunda versión recibió el nombre de Festival de la Plaza Botero. En la mañana se llevó a cabo una ceremonia formal, en la que se dio por inaugurado el Museo. Luego del concierto de los niños de la Red de Bandas y Escuelas de Música de Medellín, se abrieron las puertas del edificio y dejaron salir un gran carnaval artístico que se tomó lo que después sería la Plaza Botero, y sus alrededores. Durante todo el día, , los artistas presentaron propuestas diversas: rock, ópera, ballet, mimos, danzas folclóricas, concierto de jazz... infinidad de expresiones que concentraron públicos heterogéneos hasta las nueve de la noche. Con este acto quisimos simbolizar que este no sería un museo cerrado, por el contrario, se abriría para relacionarse con la ciudad a partir de las artes, como posibilidad de disfrute para todos.


Museo de Antioquia . Derechos Reservados 2006 ® . Medellín-Colombia